Un día, como otros, el encargado se quedó tras el cierre para llevar
la contabilidad del restaurante. Ya estaba terminando, cuando empezó a sentir
mucho sueño, le pesaba todo el cuerpo, se levantó, se encerró en el reservado y
se puso a dormir. Sobre las tres de la mañana empezó a sentir frío y pensó que
se habría dejado alguna ventana abierta, quiso levantarse, pero no pudo, estaba
completamente paralizado, no podía ni abrir los ojos. Fué entonces cuando
escuchó una carcajada infantil seguida de voces ininteligíbles Intentó gritar
pero había quedado mudo e inmóvil, solo podía escuchar las voces que sonaban a
su alrededor. Así permaneció hasta la mañana, y en cuanto llegaron los
empleados, cesaron las voces, y lentamente, fué recuperando sus facultades.
Horas mas tarde, cuchillo en mano: degolló a varios clientes e intentó
acuchillar a uno de sus empleados hasta que logró ser reducido; parecía como
poseido, lo que declaró al ser entregado a la policía fué que obedecía las
voces que le hablaban desde el interior.
Levantate
Llegaba tarde a casa, al asomarme por la ventana logré distinguir a lo
lejos a una multitud congregada enfrente
de una casa... pensé que seria una inauguración o algo similar, pero me
equivoqué: resultó ser un funeral, lo supe al escuchar los llantos recorriendo
la calle en procesión. Sin darle mayor importancia, cené rapido y me acosté, el
cansancio acumulado durante el día se apoderó de mi, y no tardé en caer bajo un
profundo sueño.
Al poco tiempo un ruido persistente me despertó: estaban llamando a la
puerta, decidí ignorarlo, pero al rato, los golpes se reanudaron, y esta vez
eran más insistentes y enérgicos. Mi reacción fué esconder la cabeza bajo la
almohada para aislarme del ruido pero transcurridos unos minutos, seguían
llamando, y esta vez no desde la puerta de la calle sino en mi propia
habitación. El miedo se apoderó de mi, quise esconderme bajo las mantas y
permanecí inmóvil, muerta de miedo, sin hacer
el más mínimo ruido pero unos pasos recorrieron la habitación hasta
detenerse justo ante mis oidos, y escuché una voz susurrando: "levantate
niña, sal de aquí ahora mismo"
Me levanté y salí corriendo de la habitación, afuera una densa nube de
gas inundaba la casa impidiendome respirar, pero pude reaccionar a tiempo de
cerrar la llave de paso y abrir todas las ventanas, si hubiese permanecido en
la cama, nunca hubiese despertado. Al día siguiente, pregunté por la persona
que acababa de fallecer el día anterior; esa mujer había demorado su viaje para
salvarme la vida y siempre estaré en deuda con ella...
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