Pueblo fantasma



Hace muchos años llegó a este lugar un joven de la ciudad buscando un trabajo con el que ganarse un jornal, eran tiempos difíciles y escaseaban las oportunidades. Durante varios días, el joven, estuvo deambulando de aquí para allá, ofreciendo sus servícios hasta que, por azares del Destino, se enamoró de una bella joven prometida en matrimonio de conveniencia con el hijo de un rico terrateniente. A pesar de todo, entre los dos jóvenes, triunfó el Amor y, cada noche se citaban en un caserío abandonado para dar rienda suelta a sus impulsos amorosos. Como era previsíble, algún joven curioso descubrió los escarceos amorosos de la pareja, y puso sobre aviso a la família del prometido, quienes despechados reclutaron una partida de voluntarios entre los lugareños con el objetivo de reestablecer el honor mancillado de la família.
Una noche, amparados en la oscuridad, una numerosa multitud irrumpió en el caserío tomando al joven a traición y, tras propinarle una brutal paliza, lo quemaron vivo en el interior de un viejo coche abandonado. La joven amada, presa de la pena y la desesperación, huyó de su casa, subió hasta una vieja cabaña y se ahorcó de uno de los árboles que rodean la propiedad.
Nadie se pone de acuerdo a la hora de narrar lo que sucedió a continuación: algunos dicen que quienes integraron aquella ignominiosa partida de caza fueron enloqueciendo acosados por los espíritus de la joven pareja, o que arrepentidos de su acto, se quitaron la vida, otros dicen que fueron asesinados por orden del terrateniente para que no delataran sus oscuros manejos, lo único cierto es que fallecieron de forma harto misteriosa semanas después de cometer el horrible crimen, lo único probado de toda esta história són las sombras fantasmales que recorren la comarca en el aniversario de aquellos días luctuosos, todos los fenómenos extraños que suceden a nuestro alrededor tienen una causa real, y son el resultado de hechos cuya intensidad emocional ha impregnado la atmósfera.

El adiós



El reencuentro fué breve, tan fugaz como inesperado; después de tan larga ausencia, ella llamó a su puerta, llegó trémula y quimérica, como si algo agitara su interior y anudándose a su abrazo. Dulce fué el beso y amargo el sabor que dejó en sus labios cuando la vió descender las escaleras con paso furtivo y sin mirar atrás, dejándole la sombra de la despedida y una canción de estrofas silenciosas.
Entonces sonó el despertador, él se reincorporó y miró a su alrededor, poco a poco fué recuperando la conciencia y los recuerdos acudieron a su mente: toda la habitación, era un museo dedicado a ella, había intentado retener su presencia atesorando sus objetos, aferrandose a su recuerdo, negando la realidad, pero ella no iba a volver y lo sabía, el coche en el que viajaba se la llevó apartandola para siempre de su lado.
Apareció de nuevo el vacío, como cada mañana, como cada momento de lucidez y cayó desvanecido doblándose sobre su gélida tristeza. Lloró desde el interior deseando unirse a ella dondequiera que se encontrara. A veces, los fantasmas se aparecen en nuestros sueños, y lo hacen con una apariencia tan carnal, tan palpable, tan intensa, que son imposibles de distinguir de los vivos...