Revisión



¿Era ella o algo más? creo que nunca lo sabré, hay entornos familiares  donde lo que vemos nos persigue hasta lo más hondo del sueño y anecdotas cotidianas que al ser revisadas dejan tras de sí un rastro de misterio inexplicable. Yo solo soy testigo de lo que me sucedió, y puedo asegurar que no lo he soñado: era una niña de mi edad y aspecto muy humilde a quien sorprendí jugando en mi jardín, como yo no tenía hermanos y mis padres procuraban alejarme de los otros niños para resguardarme de las malas influencias, la cogí de la mano y la quise llevar hacia mi cuarto a escondidas  para enseñarle mi colección de muñecas, al cogerla, noté quetenía la mano helada, la niña me miraba fíjamente y sin pestañear, tenía los ojos grandes, negros y sin pupilas y no hablaba, lo que me hizo sentir incómoda disipando la ilusión inicial de mi hallazgo, y cuando llegué a la puerta de mi casa ya no estaba, todo y que seguía notando su tacto gélido en mi mano. Pese a lo extraño del suceso, no tardé en olvidarme de ella pues aquel día llegaban mis tíos de visita y pasaría la tarde jugando con mis primas. Pero, al anochecer, volví a ver a la niña acercandose con su mirada petrea y agarrandome de la mano, di un gran salto y caí sobre una estantería volcando una figura de porcelana lo que irritó mucho a mi madre, quien me castigó enviandome a mi cuarto. Allí estuve horas y horas hablando con mi nueva amiga, pasamos la navidad juntas, y jamás tuve la oportunidad de vivir algo tan increíble en mi vida. Es cautivador, increible y emocionante cómo discurre la vida de los fantasmas: confesó que le gustaba conversar con los vivos aunque ya no estuviera en este mundo; dondequiera que esté, no la olvidaré nunca.

El río



No podré olvidarlo nunca: estando de vacaciones, conocí a una niña que me invitó a jugar en el río. Estuvimos ahí durante toda la mañana, nadando y chapoteando, hasta que llegaron mis padres y tuve que despedirme de ella. Al día siguiente, la niña me volvió a llamar y fuimos a jugar de nuevo. Estaba muy feliz al principio, pero al rato, ví como empezaba a llorar, cuando me acerqué para consolarla salió corriendo y mientras se alejaba, ví que tenía una herida profunda en la cabeza, locual me extrañó mucho. Al día siguiente volvió a llamar a la puerta, le abrí y dijo que había venido a despedirse, me pidió que le diese un regalo para acordarse de mí y yo le dí una baratija que colgaba en mi muñeca, ella se ató la pulsera y marchó. Esa misma noche soñé con ella y la ví jugando en el río, pero estaba en el lugar y en el momento equivocado: tuvo que defenderse y huir, y en su huida, resbaló y se golpeó la cabeza con una roca, de tan mala fortuna que murió. Si la ves, no la rechaces, necesita una amiga con quien jugar porque todavía es una niña.