El sueño



Algo le despertó: era un sonido extraño como el producido por una pala arañando la tierra. Al lavarse la cara recordó la pesadilla de la noche anterior, ese mal sueño ya formaba parte de su vida. Cada vez que entraba en ese estado se veía caminando  por aquella calle desierta sin imaginar que alguien seguía sus pasos, nada podía hacer por evitarlo, un tremendo hachazo hundía su cráneo y cuando despertaba, aún temblaba de espasmos por el impacto de filo metalico en su cabeza. Ese sueño se repetía noche tras noche.
Pero el sueño que tuvo la noche siguiente era distinto: ya no recorría aquella calle desierta esperando lo inevitable sino que caminaba a través de una sombría ciudadela de marmol sembrada de angeles y hermosas esfinges que parecían retozar sobre las lápidas. Cuando llegó al panteón, uno de los nichos llamó su atención de inmediato por lo que pudo leer en su inscripción, despedía una columna de niebla fétida con un vago aroma dulzón. El texto citaba su propio nombre y el día y año de su muerte. Y a pie de fecha, una extraña dedicatoria que rezaba: "Las almas perdidas siempre acaban regresando al cementerio"

Encantada




El chico entró por la planta baja saltando hacia el interior de una estancia en visíble estado de abandono. Atravesó el umbral y empezó a caminar por un oscuro pasillo polvoriento, habia puertas a ambos lados, oyó golpes resonando en las paredes y empezó a tener miedo, se olvidó del desafio. Lo unico que deseaba era echar a correr y huir de allí pero algo atenazaba sus músculos, el chico no pudo evitar llorar del miedo, pero lo peor fué el tacto de aquella mano invisíble acariciando su nuca. Los rumores eran ciertos: la casa estaba encantada...el chico emitió un grito de terror, el corazon le latia violentamente, la cabeza de daba vueltas, perdió el equilíbrio y cayó hacia atrás. Entre brumas vió una figura fantasmagorica que parecía estar levitando sobre él, iba cubierta con un negro sudario y carecia de rostro, él se quedó inmóvil mirando sin ver, su respiracion entrecortada era cada vez más debil, su corazón latia cada vez más despacio, sus ojos se quedaron en blanco, y una nube de saliva empezo a salir de su boca.
El ser que lo observaba era sólo uno de sus amigos, quien había estaba esperandole disfrazado. 
-Oye solo era broma: dijo, le empezó a dar palmaditas en el hombro pero él no reacionaba-Déjate de bromas se que te estas haciendo el muerto. Empezó a zarandearle, pero él seguía inmóvil. Los demas salieron de sus escondites, pero él seguia allí tumbado, con los ojos muy abiertos y sin parpadear. Uno de ellos le tomó el pulso y al hacerlo, se incorporó lentamente y retrocedió unos pasos.
-Chicos: balbuceó-Creo que le hemos matado...