La tumba

Los relámpagos estremecen la noche, la tierra forma blandos montones que saltan desde el agujero siguiendo el vaiven acompasado de la pala. El agujero se va ensanchando, desplazando la tierra desde la profundidad del hoyo al túmulo creciente que rodea el agujero. El metal de la pala choca con la madera de la tumba, dos ojos inyectados en alcohol brillan con un destello de codícia y dos manos huesudas comienzan a forcejear con la tapa de madera.
Se abre la tumba y las manos del viejo profanador de tumbas comienzan a remover entre los huesos y la ropa desgastada, escarbando entre la masa de larvas y gusanos que se agolpan retorciendose en su habitat. No tardan en aparecer monedas de oro y piedras preciosas desde las profundidades de la tumba. Los rumores que corrian de boca en boca por las tabernas del puerto resultaron ser ciertas: el viejo terrateniente había preferido ser enterrado junto a su tesoro familiar antes  que cederlo a su família o donarlo a desconocidos.
Pero los rumores no siempre revelan el secreto en su totalidad pues si todos los truhanes de la ciudad sabian donde se encontraba en tesoro... ¿Porqué nadie se atrevió a cogerlo, porqué ni los propios enterradores saquearon el tesoro del viejo terrateniente? Las maldiciones infunden respeto, mucho más que la justícia terrenal por que nadie puede huir de ellas...
El viejo estaba feliz por haber conseguido un botín que parecia mas una perita en dulce que el producto de un robo, ya comenzaba a fantasear con lujos y placeres que nunca había soñado cuando al atravesar el sendero que llevaba a la sálida, extrañas presencias comezaron a salir de sus tenebrosos y fangosos santuarios, masas huesudas y grisáceas se acercaron sigilosamente, rodeandole. No habia percibido sus presencias cuando al levantar la vista del tesoro que brillaba entre sus manos, un ser repugnante se avalanzó sobre él mordiéndole la garganta...


La casa

Un grito se oyó en la casa y ambos se sobresaltaron. Ambos se quedaron en silencio, aguardando otro ruido similar para reaccionar en consecuencia, pero nada se escuchó. Después del susto inicial, decidieron reemprender su rutina nocturna, acabaron de cenar y tras recoger la mesa, decidieron subir al piso de arriba y entregarse al sueño conyugal. Se introdujeron en la cama y allí estuvieron hablando un tiempo hasta que se quedaron dormidos. Ella no tenía un sueño muy apacíble y al despertar de una pesadilla, pudo ver la luz de una vela acercándose por el pasillo.
Trató de despertar a su marido que tenía el sueño muy profundo mientras miraba por el rabillo del ojo viendo como aquel misterioso resplandor se acercaba inexorable y zarandeó su marido para que viera la extraña amenaza aproximandose hasta el lecho donde estaban, pero él seguía sin despertarse, finalmente gritó con todas sus fuerzas  y él se incorporó sobresaltado, justo en ese instante, la luz se evaporó sin dejar rastro. Ella intentó explicarle el porqué de su comportamiento y tras una breve discusón, el acabó convenciendola de que había estado soñando despierta. Ella estaba segura de lo que había visto pero finalmente acabó cediendo a la evidencia. Estaba a punto de entregarse a los brazos de Morfeo cuando volvió a ver la luz aproxomandose con total nitidez. Esta vez ella estaba segura de que no soñaba. Cerró los ojos para liberar su mente de la imagen que parecía adivinarse tras el resplandor y el propio miedo que sentía le hizo desmayarse , quedando inconsciente durante el resto de las horas.  
Cuando el primer rayo de luz matinal atravesó las cortinas acariciando sus parpados supo que la calma había llegado pero que tras de ella estaba la obligación de convencer a su marido para que bajara al sótano donde yacían los huesos del anciano propietario de la casa, asesinado por ambos y darles cristiana sepultura si quería que su alma no regresara cada noche para atormentarles.